NANTAR RESERVE
Adopción de árboles en la Reserva Ecológica Nántar: Compromiso real con la preservación de la Amazonía.
El planeta enfrentan sus niveles más altos en desarrollo urbanístico y agrícola, Marcelo Fernández, CEO de Hortus Deliciarum, ha dado un paso decisivo hacia la conservación ambiental al adoptar un árbol nativo en la Reserva Ecológica Nántar, ubicada en Morona Santiago, Ecuador. Este gesto no solo representa una acción responsable y consciente, sino también un compromiso activo con la restauración de uno de los ecosistemas más importantes y frágiles del mundo: la selva amazónica.
La provincia de Morona Santiago, situada en el centro sur del Ecuador, es un territorio estratégico por su biodiversidad, su geografía y su patrimonio natural. Aquí se encuentran maravillas como:
La Cueva de los Tayos
Los Valles del Upano
El Parque Nacional Sangay, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1983
La majestuosa Cordillera del Kutukú, hogar de comunidades Shuar y vastos ecosistemas intactos
En este escenario privilegiado, pero amenazado por la deforestación, la Reserva Ecológica Nántar se levanta como un refugio crucial de conservación.
Ubicada en la vía Macas–Puyo E45, a 1 hora y 30 minutos de la ciudad de Macas, la reserva es un área protegida asentada en territorios ancestrales de la comunidad Shuar San Vicente “Unturu Entsa”.
Rica en flora y fauna nativa
Centro de biodiversidad y estudio científico
Espacio para ecoturismo consciente
Un pulmón natural que sustenta los ciclos hidrológicos y climáticos de la región
Pero sobre todo, es un proyecto profundamente humano y cultural, vinculado a la historia viva de quienes lo han protegido durante generaciones.
El proyecto de Adopción de Árboles: un puente entre el mundo moderno y la selva
La iniciativa nace del esfuerzo de voluntarios y aliados que buscan combatir la deforestación mediante la participación directa de personas, organizaciones y empresas.
Los objetivos principales del programa son:
1. Generar investigación científica y educación ambiental
A través de alianzas con instituciones educativas, fundaciones y organismos nacionales e internacionales.
2. Fomentar la conservación activa
La adopción de un árbol implica protección, monitoreo y cuidado a largo plazo.
3. Impulsar el ecoturismo sostenible
Promoviendo experiencias conscientes que conecten a los visitantes con la selva, su historia y su espiritualidad.








Por qué la adopción de un árbol importa
La deforestación en Ecuador es alarmante:
Más de 65.880 hectáreas se pierden cada año,
La Amazonía enfrenta un deterioro acelerado sin precedentes,
La reducción de bosques afecta directamente al clima global, las lluvias, la fauna y la vida humana.
Los árboles amazónicos cumplen funciones esenciales:
Regulación climática
Retención de CO₂
Evapotranspiración que sostiene los ciclos de lluvia
Hábitat para miles de especies
Adoptar un árbol en Nántar no es un gesto simbólico: Es un aporte directo a la continuidad de un ecosistema milenario.
La adopción realizada por Marcelo Fernández de Hortus Deliciarum, refleja un modelo empresarial que entiende la sostenibilidad no como una tendencia, sino como una responsabilidad ética.
Con esta acción, el empresario:
Impulsa la conservación del territorio amazónico
Contribuye a la restauración del bosque nativo
Fortalece proyectos Shuar de manejo ambiental
Se suma a una red internacional de protección forestal
Este gesto se alinea con la visión de Hortus Deliciarum: crear belleza, proteger la vida y regenerar lo que sostiene nuestro futuro.
El nombre “Nántar” nació de una experiencia vivida en 1997 en la selva del Kutukú. Un lugar que revelo el verdadero propósito del territorio: ser un espacio de conexión, protección y espíritu amazónico.
Hoy, gracias a acciones como la de Marcelo Fernández, ese propósito continúa vivo.
La adopción de árboles no es un hecho aislado: es el inicio de una relación a largo plazo con la selva amazónica y con la comunidad Shuar que habita la Reserva Nántar.
Cada año se pierden millones de hectáreas de bosque, decisiones como esta sí cambian el rumbo. Son semillas de conciencia que inspiran a otros y que garantizan que la selva siga siendo la selva.
